lunes, 30 de mayo de 2016

Día 27. Koi. León.


Buenos días chic@s, como va?? Un lunes mas estamos por aquí, para mostraros otro de los restaurantes que mas nos gustó la semana que estuvimos por el norte.


El restaurante Koi, uno de los mejores japoneses de la ciudad, por lo que nos habían contado, se encuentra en pleno centro, en la calle Cervantes, N 1. Justo encima del restaurante Clandestino.

Subimos unas escaleras y accedemos al restaurante, tenemos varias zonas para comer, a la izquierda tienen una sala para eventos "privados", hay también dos comedores y la opción de comer en la barra , viendo como preparan el sushi, el pescado y todos los platos fríos.


Esta fue nuestra opción, para cenar un miércoles con el restaurante muy tranquilo y disfrutando de cada momento.
La carta que ofrecen es puramente tradicional, sushi, sashimi, tataki, tempuras, pastas, sopas, pescados o carnes, justo lo que íbamos buscando, que nos trasladen a Japon.

Como era nuestra primera vez decidimos pedir varias cosas, difícil elección en una carta tan variada y completa, pero al final no debimos de hacerlo tan mal ya que salimos muy contentos.

Como aperitivo nos traen este edamame y también berenjena con sésamo. No acuerdo de que era la salsa que sale en la foto. Empezamos bien jajajaja



Continuamos con un pequeño variado de sushi, 6 niguiris y 6 makis. Os voy contando los que recuerdo. De arriba hacia abajo, niguiri de langostino, pez mantequilla y ceniza de ajo negro, atún rojo, dorada y su piel crujiente, salmón y huevas y por último, el de calmar con trufa. No recuerdo los makis, voy a tener que empezar a tomar notas de las comidas, la edad empieza a jugarme malas pasadas.

Gyozas de cerdo y germinados. La carne hiper jugosa y especiada en su justa medida.

Seguimos con este Sashimi de vieira, venia acompañado con arroz de sushi, por lo menos serian 3 o 4 vieras, estaban riquísimas, en estos platos es donde se nota la calidad de la materia prima, y Koi apuesta por un producto de primerísima calidad en todas y cada una de sus elaboraciones.

Tartar de caballa marinada. Este plato traía de casi todo, algas en tempura, la caballa por su puesto, camarones y un sinfín de elementos mas; Para mi, junto con el sushi, los platos mas sobresaliente de los salados, el postre es otra historia.

Para acompañar la cena tomamos un par de Asahi. Ninguno de los dos la habíamos probado, una cerveza sin mas, probaremos otras para ir teniendo mas idea. 

El postre. Bizcocho de sésamo garrapiñado, natilla ligera de jazmín y sorbete de mandarina. Sabéis cuando algo te llama la atención en la carta, lo pides y cuando te lo traen y lo pruebas está mil veces mejor de lo que te habías imaginado, pues así ha sido. Creo que es el postre mas rico y mas placentero que he comida jamás. Un plato super compensado, sin ser excesivamente dulce. El bizcocho de sabor profundo y con el tostado del sésamo muy presente, la natilla suave, sabrosa y super aromática y el helado fresquisimo. Un 10, acabamos el menú de una forma inmejorable.

Como no podría ser de otro modo, tienen una amplia carta de tes e infusiones, nosotros pedimos rooibos, un "té" sin teína que nos encanta. Preciosa la tetera típica y las tazas.   

Y como colofón final, nos ofrecen probar este Sake espumoso, no es que lo probásemos, es que nos tomamos dos vasos cada uno, que sorpresa, a mi el sake ni fu ni fa, pero este derivado, tomada fresquito es muy agradable.    

Resumiendo, por mucho menos de lo que nos esperábamos cenamos como dos verdaderos emperadores. Koi ofrece una carta amplia, tal vez demasiado purista, pero a esa vamos a un japonés, a que nos trasladen a Japón, no??? Aquí lo consiguen, tanto con la decoración y el ambiente como con los platos. Con un servicio atento y rápido la velada se hace inolvidable e incluso corta, nos apetecería seguir comiendo y conociendo la cultura nipona, en verano seguramente regresaremos. Desde ya, se convierten en uno de nuestros paraísos gastronómicos en León.

Sin mas me despido hasta la semana que viene, sed buenos y no paséis hambre con la dichosa operación bikini......

http://www.koijapones.com

lunes, 23 de mayo de 2016

Día 26. Flote. Castellón.

Buenos días familia, como todos los lunes volvemos a vernos por aquí.


Os pongo en situación, el pasado 5 de mayo abría en Castellón Flote, un restaurante de los que hacia falta en la ciudad. 
Para encontrar algún restaurante marinero teníamos que irnos al puerto, al barrio del Grao, en Castellón raro era el sitio que te preparaba un buen arroz marinero, o que tuvieran varios mariscos en la carta o incluso mas de dos o tres pescados, así nace Flote, el nuevo proyecto del chef Adrián Merenciano.


Todos sabemos de la gran tradición marinera de Castellón, viviendo pegados al mar no podría ser de otro modo, desde arroces a calderas, pasando por toda la gran variedad de productos que el mar nos ofrece, en Flote hacen una fuerte apuesta por este tipo de cocina pero sin olvidar las carnes. Basándose en la cocina tradicional y dandole un aire renovado, podemos encontrarnos desde un tataki de atún a un arroz de olivas negras o unos callos con marisco, variedad y producto al poder.

En nuestra primera visita pudimos comprobar el nivel técnico de varios de sus platos pero también la apuesta por los sabores de casa, los tradicionales , los que gustan a todos, jóvenes y mayores, amantes de la cocina moderna y de la clásica. Nos comentan que el menú se renovara con bastante frecuencia, siempre prestando atención al producto de temporada.


 El restaurante esta en un edificio con varias plantas, al entrar encontramos una recepción, con un pequeño comedor de dos mesas y al fondo está la cocina abierta, con total facilidad para ver como se crean los platos. Cuando llegamos nos ofrecen la posibilidad de tomar el aperitivo en el hall o en mesa, nosotros optamos por esta segunda opción. Muy amablemente nos acompañan a la segunda planta.


Una vez acomodados, nos comentan las opciones que hay, menú o carta, como ya íbamos con el trabajo hecho de casa nos decidimos por el menú, compuesto por 3 snacks, 3 entrantes, dos platos principales y un postre. A priori un menú bastante amplio, que toca todos los campos, verdura, marisco, carnes, pescados e incluso un arroz.

Empezamos con los snacks, micro patata brava, crujiente de bacalao y ajo blanco. Destacamos la patata, cuando una brava esta bien hecha se nota y la salsa casera llama mucho la atención.

Primer entrante. Canelón de verdura al dente con requesón de Almazora y espuma de anchoa. No llegamos a adivinar de que era el canelón, remolacha, nabo???? El requesón super suave contrastaba perfectamente con el punto salado de la anchoa. Un plato muy equilibrado.

Segundo entrante. Callos con almejas y gamba roja. Los callos eran tradicionales, de carne, encontrábamos algún trozo de panceta o careta de cerdo; Las almejas de gran calibre, posiblemente de Carril y la gamba roja era la guinda para este platazo, tal vez echamos en falta un poco de pan para acompañarlo.


Tercer entrante. Abanico de cerdo ibérico confitado en hojaldre de piñones. Después de los callos este plato parece mas suave. La carne perfecta, desmigada y bien acompañada con el hojaldre y las cremas.

Primer plato de los dos principales. Arroz de aceituna negra con papada confitada y emulsión de queso de cabra. A simple vista parece que nos vayamos a comer un arroz negro, con su "alioli" y todo, pero no!! al primer bocado la aceituna inunda nuestro paladar, sabroso y perfecto de cocción, la papada demasiado fina, cuesta apreciarla. La emulsión de queso casa a la perfección con el arroz, sorprendente y novedoso. Con muy poco consiguen hacer un gran plato.

Segundo principal. Para mi el plato estrella del menú. Bacoreta al pesto de la tierra y cardo confitado. El pescado viene marcado sin mas, muy sabroso, nada tiene que envidiarle a un buen atún rojo. La albahaca hace acto de presencia en cuanto llega a la mesa y la seta confitada es el acompañamiento ideal. Pesto sabroso y muy potente, me encanta, nunca consigo este nivel de sabor cuando lo hago yo. Como soy un glotón y el plato me gustó mucho, pediría un trozo mas grande de pescado jajajajajaja, pero para una persona normal es un menú bastante amplio.

Para acompañar todo el menú, nos decidimos por este cava, Tantum Ergo Chardonnay-Pinot Noir. Un brut nature que llega de Utiel-Requena. 

Como postre esta Tarta de queso "Flote", para mi que no soy muy amante de los dulces estuvo mas que correcta, mi esposa hechó en falta algo de chocolate.


Con el café nos obsequian con estos petit fours, algo poco común en la mayoría de restaurantes de Castellón, otro punto a favor para la gente de Flote.

Resumiendo, a partir de ahora tenemos un restaurante marinero en pleno centro de Castellón. Por un precio mas que ajustado, recordemos que este menú sale a 24€ con bodega a parte, podemos disfrutar de una cocina moderna pero sin olvidar los sabores tradicionales, cocina de antaño reinventada completamente sin perder su esencia, platos sorprendentes como este arroz de aceitunas  o mas "tradicionales" como los callos. Nos cuentan que los fines de semana ofrecen un menú largo, con dos o tres platos mas, tendremos que volver a comprobarlo.

Nos vemos la semana que viene, portaros bien y no dejéis nada en el plato.







domingo, 15 de mayo de 2016

Día 25. Cocinandos. León.


Buenos días familia, como todos los lunes nos vemos por aquí, la semana que estuvimos por el norte en plan parejitas feliz disfrutamos de lo lindo, en lo que a tema gastro se refiere.



Hoy os vamos a contar todo lo que dio de si nuestra visita al Restaurante Cocinandos de León.

Yolanda y Juanjo, pareja sentimental y profesional, ofrecen una cocina moderna, apostando siempre por la variedad de producto que se puede encontrar por toda la provincia, apostando fuertemente por el producto de temporada; Reinventando el recetario tradicional, recuperando los sabores de la cocina de antaño y fusionando los platos de nuestros abuelos con la cocina moderna.

No hay carta, el menú es totalmente itinerante, lo cambian semanalmente, la única "carta" es la de vinos, aunque también ofrecen la opción del maridaje, para nosotros la más acertada y la que escogimos ese día.




Con una decoración minimalista, la sala da una gran sensación de paz, la cocina abierta y silenciosa funciona en total armonía.

Ofrecen dos panes a elegir, pan blanco o este integral con semillas.

Como aperitivo nos ofrecen esta crema de cecina con crujiente de arroz. La crema templada y con su crujiente, se puede comer dipeando con el "pan" de arroz que la acompaña.

Primer entrante. Alubias pintas de La Bañeza, papada, guindilla y huevo frito. Cuchareo a tope, como no puede ser de otra forma, en León gusta mucho los platos de cuchara, a esto es a lo que nos referimos cuando hablamos de los platos de antes, de las abuelas, la primera cucharada lo dice todo, sabor, tiempo, mimo, cocinado al chupchup. El huevo viene dentro de una masa de pan y la yema cremosa que no líquida nos vuelve locos.






















Segundo entrante. Sopa de alcachofas, patatas confitadas y lengua curada. Seguimos con otro plato caliente. El plato se finaliza en mesa. Nos llama la atención la lengua, tan poco usada fuera de Castilla, en esta comunidad cada vez se encuentra mas frecuentemente.

Tercer entrante. Trucha, espárragos y yogur. Para mí el mejor plato de todo el menú. El yogur venía a modo de "mug cake", esponjoso y levemente dulce con unas huevas encima. Los espárragos no podían faltar, estando en plena temporada. Los conitos de rábano iban un tapenade de albahaca super fresco; Con todos estos elementos la trucha casi podría decirse que pasaba a un segundo plano. Todo un platazo, variado y sorprendente. Un 10.

Como pescado tenían esta merluza al vapor, pil-pil de setas de San Jorge (Calocybe gambas) y aromáticos. Después del tercer entrante todo parece menos. El pescado con una cocción perfecta, venía acompañado con un sabroso pil-pil de setas, un mar y montaña en toda regla.

Pasamos a la carne. Lomo de vacuno, cogollo aliñado y guisantes. Solo hay que mirar la foto, lo dice todo, la carne en Leon es una religión, con todo lo que llega de los valles del Esla seria imposible que no fuese así. Punto de la carne ideal, el cogollo venia con una gelatina que nos pareció que sería de la propia grasa de la carne.

El maridaje que nos ofrecieron fue éste, el fino con las alubias, el albariño con las alcachofas y la trucha, el prieto picudo, sublime, con la merluza y la carne y el jerez para el postre.

Antes de pasar al postre nos obsequian con estos "snacks" de queso curado de oveja con gominola de tomate.

Postre. Ronchito "caramelos santos" = chocolates y cacahuete. Yo no soy de Leon, por eso tuvieron que explicarme el postre, se conoce que los niños criados en León comían mucho estos caramelos en su infancia. Mi esposa, niña leonesa, si que comentaba que le recordaba mucho a aquellos caramelos. Yo solo puedo comentar que había, chocolate, cacahuetes y azúcar en diferentes texturas y temperaturas, muy rico, para los amantes del chocolate sobre todo.

Con los cafés nos traen unos petit fours, para todos los gustos, dulces y muy ricos.


Cuando nos traen la cuenta viene también esta nota a modo de despedida, con una bonita frase y el menú que degustamos.

Resumiendo, por 42€ mas bebidas pasas dos horas fantásticas, disfrutando de platos elaborados, hechos con cariño, algunos recordándonos mucho a los sabores de antaño, sigo diciendo que los platos en el norte son mucho mas abundantes que en otras zonas, aún siendo un degustación son platos grandes.
Esta era la segunda vez que íbamos a Cocinandos y pudimos comprobar que la estrella Michelin, son poseedores de ella desde 2010, no se les sube a la cabeza, siguen trabajando muy duro y de forma humilde, esperamos poder disfrutarles de nuevo en verano, muchas gracias por todo!!!!

Nos vemos la semana que viene, besos y abrazos.



lunes, 9 de mayo de 2016

Día 24. A Fábrica de Vilanova. Allariz. Ourense.



Buenos días chic@s, esta semana publicamos con 7 días de retraso, la semana pasada anduvimos de ruta gastronómica por el norte, a caballo entre León, la boda de Chaves, Ourense y Lugo, mucho trajín como para pararme un rato a preparar la entrada. Pero hoy venimos con las pilas cargadas a tope y mas fuerza que nunca si cabe.

Nos disponemos a contaros nuestra segunda visita al restaurante de André Azúa, A Fábrica de Villanova.

En 2004, André transforma en restaurante una antigua fábrica de curtidos del siglo XVII. Situado en Allariz, un pueblo precioso y en un marco incomparable, al restaurante se puede acceder a pie por el puente romano que cruza el río Arnoia. Rodeado de zonas verdes y arboledas, la tranquilidad se agradece en estos tiempos de ruido y estrés que vivimos, es la primera señal de que algo bueno nos espera. 


El edifico es enorme y precioso, la decoración esta cuidada hasta el mínimo detalle, manteniendo parte de la "maquinária" de la antigua fábrica, como por ejemplo la rueda de piedra. Disponen de varios espacios donde poder comer, tienen mesas en los corredores exteriores a parte de las numerosas estancias interiores.

Pasamos al menú, no nos preguntéis porqué, pero ya en nuestra primera visita nos dejamos aconsejar totalmente por André y esta vez no iba a ser distinta, ni siquiera miramos la carta, lo dejamos todo en sus manos, para que pudiera sorprendernos a su antojo. Tenemos la suerte que nos encanta todo.



Empezamos con el aperitivo, un crujiente de parmesano con mouse de anchoas. Una delicia poder comer con las manos, algo que se ha perdido hace tiempo y ahora se esta volviendo a recuperar. Una mouse suave que aun así, nos hace sentir la anchoa.




Cuando vimos el primer entrante casi se nos saltan las lágrimas. Somos amantes del tartar, éste de atún con aguacate y trufa negra. Sencillo y perfecto a la vez, la yema, intuyo que de huevos caseros o de corral, funciona siempre a las mil maravillas como unión de todos los elementos.



Segundo entrante. Timbal de manzana con brie y Oporto. Buena mezcla, la leve acidez de la manzana va genial con el queso, igual un queso mas potente mejoraría el plato, pero ya sabéis que todo esto va en gustos.



Pasamos al pescado. San Martiño con ajo negro. También conocido como pez de San Pedro, venía acompañado con un couscous negro. Carne firme y jugosa, los que habéis probado este pescado sabéis de lo que hablo, punto de cocción perfecto. La ración grande, igual demasiado, mi esposa ya empezaba a resoplar, temiendo no llegar a la carne jajajajajaj 

 

Cachucha prensada con piñones y crema de chirivía. Cachucha es como los gallegos llamamos a la careta de cerdo. Que delicia de plato, los piñones se iban encontrando en cada bocado, la carne exquisita, con los jugos del guiso, potentes y sabrosos, todo una delicia, Yoli solamente pudo probarla, siempre reserva un hueco para el postre, o postres en este caso. 

Supongo que sabéis el amor por el pan que tenemos los gallegos, André y su equipo, hacen el pan ellos mismos. Un pan de calidad, como nos gusta a nosotros.

Como para el menú, en el vino también nos dejamos sorprender, y vaya si lo consiguieron. Dada mi ignorancia vinícola tuve que hacer bastante trabajo de campo para poder contaros algo sobre esta maravilla, es un vino blanco distinto a todo lo que habíamos probado. Podemos decir que de primeras sin probarlo huele a sidra, si a sidra, percibimos los aromas a manzana, pero en boca es totalmente distinto, entre frizzante y picante, es algo espectacular, novedoso y sorprendente, nunca habíamos tomado nada igual. Rubor Viticultores lo elabora con uvas Dorè, tienen sus viñedos cerca de Cebreros (Ávila). Si encontráis este vino y queréis probar algo único pedidlo, vais a flipar!!!!



Sin haberle comentado nada, a modo de pre-postre, André nos deleita con este helado de chocolate, sal, aceite y tejas de pistacho. Mi esposa es una loca del cacao, adicta diría yo, la carne apenas la podía probar, pero casi me deja sin helado. Que delicia, suave, delicado; helados de elaboración propia, toda cocina que se precie hoy día hace sus helados, tanto dulces como salados. La primera vez que probamos el chocolate con sal y aceite fue aquí, posteriormente lo vimos en mas restaurantes, pero la primera fue aquí hace unos cuantos años ya. 



Sin apenas sitio, pasamos al postre. Brownie Conrado y helado de hierba Luisa. Creo que no lo disfrutamos como deberíamos, el menú fue muy extenso y abundante, sobresaliente el helado de hierba Luisa de su propio jardín, fresco, aromático y cremoso. 

Como teniamos que desplazarnos a Chaves e íbamos con prisas, no tomamos café, ni espirituosos, tan comunes en la mesa gallega, pero si que aprovechamos la ocasión para adquirir un ejemplar del último libro de André "Cociña II", que él mismo nos firmó y acompañó con una maravillosa dedicatoria que casi me saca una lagrimilla.

Resumiendo, si algún día vais por Allariz u Ourense, os recomiendo pasaros a ver a André y disfrutar de su cocina, cocina con tradición, basada en el producto gallego, sin dejar atrás la cocina moderna y de vanguardia, pero sin olvidar nunca sus raíces. Amante de su trabajo, se nota esa pasión en cada plato. 

Que paséis una feliz semana, nos vemos el lunes que viene, disfrutad y comed mucho y bien.....